199.- EL HOLANDÉS ERRANTE
En unas versiones el Holandés Errante se refiere al Barco. En otras al Capitán, que recibe varios nombres según la leyenda, en cualquier caso es un
Leyenda Marinera muy extendida en occidente.
Como se ha dicho el nombre del Holandés Errante puede referirse al barco fantasma o a su Capitán, pues según la fuente así se llama al marinero o al navío indistintamente. Aunque la tradición española lo ha denominado siempre Holandés Errante, también puede aparecer como el
Holandés Volador, debido a la traducción literal de su acepción holandesa (
Die Vliegende Hollander) o inglesa (
The Flying Dutchman).
La leyenda más tradicional cuenta que el Capitán
Willem van der Decken hizo un pacto con el demonio para poder surcar siempre los mares sin importar los retos naturales que pusiera dios en su travesía. Pero dios al enterarse de esto y en castigo, lo condena a navegar eternamente sin rumbo y sin tocar tierra, por lo que recibe el nombre de "Holandés Errante".
En la versión de
Washington Irving el Capitán
Ramhout van Dam juró, de cara a una tormenta, que no daría marcha atrás hasta haber doblado el cabo de Buena Esperanza, aunque le costase llegar al Juicio Final, blasfemia por la que fue castigado a vagar errante durante toda la eternidad.
Como curiosidad, cuenta la historia, que la leyenda pudo inspirarse en el Capitán holandés del siglo XVII
Bernard Fokke, que conseguía realizar los trayectos entre Holanda y Java en tiempo absolutamente inalcanzable para cualquier otro navío, por lo que se dijo que había firmado un pacto con el Diablo.
En ocasiones se mezclan las leyendas del Holandés errante y la de
Davy Jones, pero lo cierto es que son leyendas completamente distintas.
La historia ha sido retomada y reinterpretada en multitud de ocasiones de la literatura al cine, pasando por la pintura, el cómic o la música (
Richard Wagner compuso una ópera sobre la leyenda que se estrenó en 1843) y es parte de la cultura popular occidental. Generalmente se interpreta como el castigo de dios ante la blasfemia o soberbia de un hombre y podría tener paralelismo (de ahí su desarrollo principal en el occidente cristiano) con la leyenda bíblica del
Judío Errante, también condenado a vagar eternamente, aunque éste por tierra.
