Hoy traigo la historia de uno de los proyectos de urbanismo moderno más importantes y radicales de la historia (París) y cómo influyó en ella los caprichos de una Emperatriz española. Además va a contener un poco de barricadas, de algaradas populares y de luchas sociales. Para comprender un poco más qué hay detrás de uno de los mapas urbanos más archiconocidos del mundo.
París, así como Londres, vivieron un crecimiento espectacular a partir de la Revolución Industrial. Pero la ciudad parisina, al contrario que la londinense (que "gracias" a los incendios que asolaron la ciudad se reconstruyó en su día casi por completo), seguía conservando una estructura medieval, incompatible con la vida en esas grandes urbes emergentes. Por ello, con la llegada de Napoleón III en la segunda mitad del siglo XIX, se pensó que había que tener de una vez una capital a la altura del Imperio, ya que se estaba quedando muy atrás frente a la modernidad de Londres. Se recurrió entonces al trabajo del barón Georges Haussmann, prefecto del Sena, y que es el artífice del París que hoy todos conocemos.
El plan consistió en el derribo de 20.000 edificios históricos y de gran parte de la trama medieval, a la vez que se iniciaba la construcción de más de 30.000 nuevos edificios conformando estas grandes avenidas y manzanas tan características. Todo ello acompañado de parques, zonas de ocio y grandes espacios señoriales y monumentales.
Ahora dramatizamos con una vía de tranvía, pero imaginad tal destripamiento de una ciudad de más de 1 millón de habitantes. Se rediseñó todo.
Y aquí es cuando entra a escena la duquesa española que se fue a Francia a ser emperatriz de los franceses al casarse con Napoleón III: Eugenia de Montijo.
Si volvemos a observar una foto aérea de París, nos daremos cuenta de esta vía que sale del Arco del Triunfo, exageradamente ancha y absolutamente desproporcionada en cuanto a escala urbana. Lo que poca gente sabe es la historia que se esconde detrás de ella:
En una soleada mañana de jueves, el barón Haussmann va a Palacio a presentar el plan que iba a cambiar para siempre París. Y listo él, sabía que había que hacerle la pelota a la mujer de tito Napoleón, así que una de sus propuestas tras presentar el plan fue que una de las más importantes avenidas se dedicase a nuestra emperatriz. Para sorpresa de todos los presentes, Eugenia cogió los planos y dijo "esta anchura no está a la altura de una Avenida para una Emperatriz". Así que cogió el lápiz y dijo "esto tiene que ser mínimo asá".
[Cambios en el plan inicial del Barón Haussmann]
El barón Haussmann, que no tenía el cuello para guillotinas, le dijo que trato hecho. "La anchura que tú quieras, muchacha. Haremos la Avenida más ancha del planeta".
Y así es como una duquesa puso la guinda española a uno de los proyectos de urbanismo moderno más importantes de la historia.
El nombre de la "Avenida de la Emperatriz" duró más bien poco (lo que duró en lo alto su marido). Pero la historia de esa avenida es larga e interesante. Allí se asentó la alta burguesía y las clases más pudientes del momento. Y hoy en día se conoce como la Avenue Foch, que sigue siendo una de las zonas más ricas de la capital. Actualmente se alojan personajes de lo más variopintos, desde los Príncipes de Mónaco o el de Marruecos, hasta nuestro amigo y exministro Wert.
[Imagen actual de Avenida Foch, antigua Avenida de la Emperatriz]
Volviendo al plan de Haussmann, aquellos años eran tiempos de barricadas, de disturbios y de revueltas sociales, así que esta reconstrucción radical de París no sólo tenía como objetivo readaptar la trama urbana a las nuevas formas de movilidad, a la nueva burguesía incipiente o una mejoría de la salubridad, sino que había un gran interés por el orden público y el control de una población efervescente con ansias de cambios y de lucha.
Es decir, ya por aquel entonces eran conscientes de la importante relación entre el diseño de la ciudad y las posibilidades de éxito de las revueltas sociales, y cómo lo primero podía desactivar lo segundo. Aquí el cambio fue salvaje: pasamos de tramas urbanas medievales propicias para los levantamientos populares a grandes avenidas representando la prosperidad burguesa.
«Las grandes calles no se prestan a la táctica habitual que se practica en las insurrecciones locales», Benjamin, Libro de los Pasajes.
El viejo parís
El nuevo París
El propio Marx criticaba duramente planes como el de París:
Ahora, una patrulla a caballo podía vigilar al mismo tiempo media ciudad colocándose en el lugar correcto. Y el ejército tenía fácil acceso por toda la ciudad en cuanto hubiese nuevas algaradas populares (aunque para su infortunio esto también facilitaría el avance de las tropas enemigas dentro de la ciudad en un futuro).
El otro punto importante de este proyecto son sus edificios residenciales. Cuando hablamos de París, además de esos grandes boulevares y los focos monumentales en perspectiva, nos vienen a la mente los típicos edificios parisinos con esas conocidas fachadas neoclasicistas.
La ciudad medieval, heterogenéa, conformada por la agregación de diferentes edificaciones da paso a una ciudad homogénea, pensada ya para la especulación y para sacar el máximo beneficio al capital privado que estaba detrás de este radical plan. Algunos autores ponen aquí el origen de la desafección del ciudadano con su espacio urbano.
Tras esas fachadas señoriales había una nueva forma de organización social; una convivencia de las diferentes clases sociales, jerarquizadas en estas edificaciones de 5-6-7 plantas.
Esto de abajo es un genial grabado antiguo que representa claramente en sección dicha estratificación social.
La planta baja estaba destinada al comercio. Y luego, conforme ibas subiendo de planta te encontrabas las diferentes clases sociales. Cuanto más arriba, menor renta (esta situación se revertirá con la aparición del ascensor).
Como detalle curioso, esta escena de la buhardilla, lugar reservado para las clases más bajas de la sociedad.
Es una referencia a una obra de Carl Sptizweg. "El poeta pobre" (1839).
Y hasta aquí la hora de las batallitas sin orden ni concierto sobre el mapa de París.