Carta hidrográfica y corográfica de las islas Filipinas, de Pedro Murillo Velarde.
Voy a contar el viaje a lo largo de la historia de un mapa español que comienza con su estelar aparición en 1734, que continúa su trayectoria almacenando polvo en casas nobiliarias británicas durante unos siglos y que acaba en nuestros días
en manos del Tribunal Arbitral mediando en conflictos internacionales.
Año 1734. Filipinas estaba bajo control del Imperio español, gobernada por el Virreinato de Nueva España. Era una región clave para el comercio y control en Asia-Pacífico, además de unas tierras con gran diversidad cultural y étnica. El gobernador general Fernando Valdés Tamón, por tanto, encarga un mapa científico del archipiélago para ayudar principalmente a las embarcaciones a moverse por las rutas comerciales que cruzaban sus peligrosas y complejas aguas y arrecifes.
Para su desgracia, aún no contaban con Google Earth para darle forma y control a ese berenjenal.
El encargo fue realizado por Pedro Murillo Velarde. Reconocido jurista y geógrafo español, nacido en un pueblo almeriense, que en 1721 se embarcó en un viaje de misioneros a Filipinas.
Su "Carta hidrográfica y corográfica de las islas Filipinas" se conoce como el primer mapa científico del archipiélago, de un valor y rigor extraordinario, que influyó en cartógrafos de todo el mundo. Fue utilizado durante décadas en todos los ámbitos hasta la aparición del mapa de la expedición Malaspina en el siglo posterior.
Es este de aquí abajo. Un mapa de muy gran formato, impreso en Manila por artesanos tagalos con una calidad artística y técnica que habla muy bien de la imprenta filipina del siglo XVIII. Además, el grabador Nicolás de la Cruz Bagay ayudó a toda la representación del mismo.
Para ver en FULL HD:
AQUÍ
Allá va ahora un breve recorrido en detalle por el mapa, que da para mucho.
Como es obvio, el mapa lo encabeza
una gran orla con el título del mapa, coronado por el escudo real español, flanqueado a cada lado por un ángel con trompetas de las que salen filacterias con inscripciones. En la parte inferior del mapa aparece otra cartela adornada con un león con corona y figuras alegóricas que contiene una breve historia de las islas...
Se puede observar antes que nada que su valor cartográfico es innegable. El mapa delimita con gran exactitud los contornos de las islas filipinas y sus provincias; además de representar sus ríos, localidades y otros accidentes geográficos.
También muestra todas las rutas marítimas a España y Nueva España.
Una de las cosas que más me gusta de este mapa es que se puede observar también todo un ejercicio de representación de las diferentes embarcaciones que surcaban sus aguas: Caracoas indígenas, naos, champanes indios, galeones y pataches españoles,... Ahí van algunos de ellos:
Pero no sólo es de mención su interés cartográfico, sino también el antropológico y artístico. En la obra podemos encontrar a sus laterales escenas costumbristas de la sociedad filipina y sus diferentes grupos étnicos. Es decir, no sólo nos aporta información geográfica, sino también información sobre la identidad filipina del momento.
Estas son las que aparecen y que representan a una de las sociedades más complejas y diversas de Asia:
- Sangleyes (filipinos chinos) o chinos
- Cafres (un término despectivo para los no musulmanes), un camarín (de la región de Manila) y un lascar (del subcontinente indio, un término raj británico)
- Mestizos, un mardica (de extracción portuguesa)
- Un japonés
- Personas con traje típico.
- Tres hombres sentados (un armenio, un mogol, y un malabar, de una ciudad textil india)
- Una escena urbana con diversos pueblos
- Una escena rural con representaciones de animales domésticos y salvajes
Los detalles en los que perderse son muchísimos. Por ejemplo a los laterales también aparecen mapas de algunas ciudades e islas filipinas, entre las que se encuentra la famosa isla Guam, aquella que fue española durante 200 años para posteriormente ser una importante isla estratégica y base militar estadounidense.
Por tanto, qué duda cabe que el valor que tenía este documento era incalculable para la época. Fue utilizado durante décadas en todos los ámbitos, pero entre 1762 y 1764, el imperio español se ve sumido en mitad de conflictos internacionales que no vienen al caso, trayendo la ocupación británica de Manila. Las pérdidas en este capítulo de la historia que duró 20 meses fueron cuantiosas. En la ciudad se guardaban objetos de valor, documentos históricos cruciales de la región Asia-Pacífico, bibliografía científica, etnográfica y lingüistica que se habían recopilado a lo largo de décadas/siglos, entre las que se encontraban obras de Pedro Murillo, que fueron saqueadas por el ejército británico. Durante años se perdió la pista a gran parte del material, pero en los últimos años por ejemplo ha vuelto a ser protagonista este autor y su obra.
Filipinas y China han estado durante décadas enfrascados en un serio conflicto internacional en el mar de la China Meridional por los derechos marítimos (dejo abajo algún link para profundizar). Son muchos años de tira y afloja argumentando e intentando demostrar quién tiene la soberanía. China se envalentonó intentando argumentaciones históricas, y ahí Filipinas respondió que para "argumentos históricos los míos".
Aquí entra entonces a escena nuestra obra. El mapa que nos ocupa estuvo oculto en el ámbito cultural durante mucho tiempo, pero, en 2014, la casa de subastas Sotheby’s saca a la venta material de una casa nobiliaria británica, entre el que se encuentra casualmente un ejemplar de la "Carta hidrográfica y corográfica de Filipinas (de nuestro Pedro)" (se cuenta que otro ejemplar lo podrían tener los jesuitas). En dicha subasta, un importante y avispado empresario filipino se hace con él, y, aquí viene lo bueno, la obra acaba siendo utilizada frente al Tribunal Arbitral como argumento histórico filipino para defender la soberanía de esos territorios representados ya en el siglo XVIII por el jesuita español y anular así las argumentaciones históricas chinas. Sobre el mapa, ahí está (sin mucho rigor) el área de conflicto (Panatoc / Masinloc / Scarborough. Más concretamente las Spratly):
En julio de 2016 se hizo pública la sentencia a favor de Filipinas, donde dictan que dichas zonas marinas les corresponden según el Derecho Internacional.
Aquí sentencia del Tribunal arbitral con decenas de mapas analizados.
Y así es como nuestro Fray Pedro intervino en un importantísimo litigio marítimo del siglo XX-XXI con su obra directamente venida del siglo XVIII y encabezada por el escudo real español. Si esto no demuestra la grandeza imparabla del Imperio español yo ya no sé.
En su localidad natal quieren revertir ese dicho de que "Nadie es profeta en su tierra" y han lanzado diversas jornadas, exposiciones y conferencias en los últimos años para poner en valor la figura del que fuera, sin saberlo en su día, su vecino más ilustre.
Hasta aquí la historieta de esta joya de un español del siglo XVIII.
PD: Para conocer más sobre la movida entre China y Filipinas en relación al mapa de Pedro Murillo Velarde:
- Un antiguo mapa español puede cambiar el resultado del litigio internacional marítimo más importante de nuestro tiempo.
- Crónica de una sentencia anunciada