Ya sabemos lo expertos que somos en Europa en aniquilarnos, siendo testigos directos de las mayores atrocidades cometidas por el hombre en toda su historia. Para intentar paliar esto, y llevar la paz y el progreso a Europa, fueron muchos los intelectuales que especialmente desde la Gran Guerra propusieron alternativas para ello.
Una de las más bizarras viene de la mano de este mapa de P. A. Maas, que a mí personalmente me flipa por el mapa en sí y por el contexto que lo rodea, año 1920.
Aquí para ver en detalle el mapa.
Era un momento aquel (con las vanguardias, el fin de la Guerra Mundial...) en el que todo parecía posible. Y dicho autor, crítico con lo que salió del Tratado de Versalles con el fin de la Guerra, escéptico en cuanto al futuro del continente y poco confiado en la paz duradera, ideó un plan para Europa. Este consistiría, dejando de lado la periferia del continente (que tendrían un papel de protector de fronteras), en buscar la unidad política de todo Europa central a través de 24 entidades autónomas denominadas cantones.
Para él, Francia, Alemania y el Benelux eran el motor intelectual y cultural del continente, y además Viena tenía el pulso de Europa en sus calles, pudiendo cumplir perfectamente el papel de capital europea. Desde allí, por tanto, se lanzaban estos radios, conformando una rueda o una jodida tarta y dando unas divisiones de lo más locas.
Vamos, que en mitad de ese fervor nacionalista y olla a presión, este tío proponía la eliminación del concepto estado-nación; y planteando sólo cuatro grandes grupos nacionales (teniendo que haber en cada cantón mínimo dos de ellos): los latinos, los eslavos, los germanos y los magiares.
Dejó por escrito todo lo imaginable para su correcto funcionamiento y materialización. Algunas de ellas:
- Las colonias de toda la Unión se administrarían conjuntamente.
- El presidente cumplirá un mandato de no más de tres años.
- la presidencia girará alrededor de las cuatro grandes naciones comentadas anteriormente
- Toda persona mayor de 20 años tendrá derecho a voto, excepto mujeres casadas
- El esperanto será el idioma común de la Unión y deberá ocupar la mitad de las horas de enseñanza en todos los cantones
También dejó claras las directrices en cuanto a banderas. Los cantones podían mantener los colores de sus capitales, pero todas seguirían un patrón común.
Y esta sería la bandera conjunta de la Unión de Europa Central.
Al mapa lo acompañaba este texto:
"Para muchos, este trabajo parecerá el resultado de una imaginación sobre-excitada; algún día, aunque sea tarde, el conocimiento de la verdad ganará la partida y quizá muchas de las cosas que han sido simuladas aquí se harán realidad. Y este será el más bello premio de mi altruista, largo y elaborado trabajo intelectual".
Poco después ocurrió lo que todos sabemos, volviendo la muerte y la destrucción al continente, sin que se propusiese nada que se le llegase a parecer a lo de este autor. Pero tres décadas después llegaría el CECA, con el que sí se podrían lanzar algunas comparaciones interesantes.