Aparece por primera vez en el Cómic: El Asombroso Spiderman nº 15. Publicado en EEUU por Marvel Comics en agosto de 1964.
Kraven, apodo por el que era conocido Sergei Kravinoff, era un cazador obsesionado con derrotar a Spiderman para así demostrar que era el más grande cazador del mundo. Kraven solía evitar el uso de armas de fuego o de arquería, y prefería derribar grandes animales salvajes valiéndose únicamente de sus manos.
En la aclamada historia de J.M. DeMatteis y Mike Zeck, La Última Cacería de Kraven, su continua incapacidad para atrapar al superhéroe acabó con su cordura. Kraven diseñó un plan con el que derrotaría a Spiderman, y aparentemente lo mataría. En un macabro juego de simulación, Kraven le enterró vivo y se vistió con una copia del traje de Spiderman para demostrarse a sí mismo que era superior a su enemigo realizando las actividades de éste. Cuándo consiguió detener a Alimaña, un villano al que Spiderman solo había podido detener con la ayuda del Capitán América, salvando al mismo tiempo al trepamuros de ser prácticamente devorado por éste, sintió que había logrado culminar su objetivo vital de demostrar ser mejor que Spiderman y se suicidó.
Años más tarde Kraven es resucitado por su mujer (Sasha) y sus hijos (Alyosa y Tatyana) aunque el resultado no es ni mucho menos el deseado, pues el Kraven renacido es brutal y salvaje y acaba exiliado a las Tierras Salvajes, asesinando a su propia esposa y haciendo que sus hijos peleen entre sí para decidir quien es el digno para refundar la familia Kravinoff.
Kraven no poseía poderes sobrehumanos, aunque consumía con regularidad unas hierbas místicas que aumentaban su fuerza, agilidad, vista y olfato. Aún sin su consumo Kraven era un consumado cazador con excelente capacidad física y con una enorme capacidad de rastreo. Aunque en ocasiones utilice lanzas, dardos y otras armas de filo (rara vez usa armas de fuego), prefiere cazar con sus propias manos, aunque está muy familiarizado con el uso de venenos y tranquilizantes naturales.
El personaje fue creado por Stan Lee y Steve Ditko.




































































