Alfonso1984 escribió: Mié Dic 08, 2021 6:24 pm
El 10 de mayo reservé para ir al Gente Rara y hoy ha llegado el día de la reserva. Hemos ido tres, mis padres y yo. En el momento de escribir esto ya tienen todo lleno hasta el 7 de diciembre del año que viene.
El sitio está muy cerca andando del Puente de Piedra, ya en la margen izquierda. Era antes un garaje y está muy chulo por dentro, con diferentes espacios, y la cocina en medio. Puedes comer en barra en primera fila viendo como cocinan, o en mesa, no estás tan cerca pero también se ve. Es muy espacioso y luminoso el local.
Hemos elegido el menú Chalado, el intermedio. 45 euros por persona.
Nada más llegar nos han recibido con una Ambar de diez lúpulos, media copa, y un bombón de aguacate a la brasa. Muy rica bienvenida. Todo esto de pie.
Luego nos han pasado a unas mesas bajitas donde ya te puedes empezar a pedir la bebida, y te sacan cuatro aperitivos. 1 Croqueta de leche de oveja y jamon de pichón.
2 Cortado de misho y foie (un bebida de maiz). 3. Crujiente de maíz, lima, cilantro y chile(el de chile pica un poquito). 4 Bombón de foie y remolacha. Éste último es el que más me ha gustado.
Después te llevan a la zona del huerto, todo a cubierto. Nos han puesto una gamba con un zumo de tomate y albahaca. Luego un coctel de vodka, con pepino y unas gotitas de aceite. De esto me ha gustado lo que más lo segundo.
Nos han sentado a la mesa, y nos han puesto un pan focaccia riquísimo con aceite de Olite, brutales. El pan te lo renuevan constantemente sin coste.
Hemos empezado con chawanmushi de setas (un flan salado de origen japonés), muy rico.
Después sopa de marisco, con carabineros y mantequilla. No soy muy de marisco pero vengo a probar todo y me ha gustado.
Aun menos que de marisco soy de pescado, pero me he comido el guiso de bacalao meloso (con callos de bacalao) que ha venido luego, con una base de ali oli muy suave.
A continuación alubia de Anguiano, un pueblo de la Rioja, con piparras y morcilla envuelta en acelga. Muy muy ricas. Casi todos los productos son de Aragón salvo algunas excepciones.
Pasamos a la carne. Castañuelas ibéricas con una crema de coliflor tostada. Es algo gelatinosa, pero buenísima también.
Luego rabo de cordero con crema de queso ideazabal y puntaletes. Es una de mis debilidades, así que riquísimo.
Aquí te ofrecen antes de los postres una tabla de quesos. Vienen con el carrito con un montón de quesos, y cuesta diez euros extra la tabla. Hemos probado cuatro diferentes que nos ha seleccionado la camarera, de menos fuerte a más fuerte. Buenisimos. Uno canario con pimentón, otro más cremoso, luego otro que no me acuerdo, que es típico en las hamburguesas, pero de una calidad mucho mayor, y por último un queso fuerte, sin llegar a ser un cabrales, muy rico. Pero había un montón para elegir.
Antes de los postres han traído el prepostre. Chartreuse, un licor de hierbas sólido hecho con diferentes hierbas que está frio como un helado. Soy muy fan del hierbas, me ha encantado.
Luego un crespillo de borraja, muy típico en Barbastro, es una hoja de borraja rebozada, frita y con azúcar, acompañada al lado de mochi, como un dulce de leche japonés, delicioso el mochi.
Seguimos de postres, helado de piñones garrapiñados, que ha entrado muy bien, muy rico.
También un eclair Paris Brest, un postre típico francés, como un buñuelito con una crema dentro muy rica.
Te ofrecían opcional por diez euros más hacerte un crepe flambeado allí delante de ti, pero no hemos querido ya.
Hemos bebido agua, una copa de vino mi padre, y un cafe solo. Al final 150 euros en total, 50 por cabeza. Al no beber apenas alcohol ni pedir más cafés no se ha ido del precio base.
Hay tres menús, el de 35, el de 45, que es el que hemos elegido, y el lunático que es de 70 o 75, no recuerdo ahora.
La atención es fabulosa, te explican todo como es habitual en estos sitios, y no hay que esperar apenas entre plato y plato. La presentación de los platos es original y bonita. Hay varios productos con temática de Japón, pero Aragón es la zona predominante de los productos que comes. Hasta el café, aunque venía de Etiopía, lo hacían en el Burgo de Ebro.
Merece mucho la pena ir. Aunque haya que reservar ya con un año vista. Estabamos cuatro mesas, con diferente número de comensales, y luego en la barra había cuatro parejas de diferentes reservas creo. Hasta una con un carrito, hay espacio de sobra.
Yo he ido por el 45 aniversario de boda de mis padres, tienen 74 y 65 años y les ha gustado. Pruebas un montón de sabores. Es una experiencia gastronómica muy recomendable.
Menuda chapa os he metido, he ido tomando nota toda la comida, aunque al final te dan el menú.