Año 1989. En un helipuerto en las inmediaciones de Tallin, Estonia, un tipo llamado Russell Guy y varios hombres armados esperaban a los pies de la pista portando un maletín con 300.000 dólares. Esperaban a cambio una de las mercancías más preciadas por aquel momento: cajas con miles, cientos de miles, de mapas soviéticos, pertenecientes al proyecto de cartografía más grande que jamás ha existido.
La URSS se desmoronaba y muchos oficiales se dedicaron a sacar rédito económico de ello antes de caer. Uno de los negocios más jugosos fue vender antes de la caída del bloque soviético estos valiosos documentos a gobiernos occidentales o a grandes compañías de telecomunicaciones. Una de las primeras importaciones de dichos mapas fue la de este helicóptero que esperaba Russell Guy en Tallin, dueño de una gran compañía estadounidense.
Nunca en la historia se ha conocido un proyecto de cartografía tan inmenso y ambicioso como el que llevaron a cabo en la URSS desde los 50 hasta su desaparición. Era un momento donde todo el dinero y tecnología iba destinado a la causa, a intentar cambiar el mundo, e imponer su sistema y visión del mundo sobre el de su enemigo, por lo que no había límites para nada. Esto permitió que aconteciesen cosas que nunca jamás volveremos a ver, como por ejemplo que unos tíos decidiesen mapear el mundo entero a tres escalas y con un detalle nunca visto de nuestras ciudades y nuestro territorio. Se habían propuesto tener un Google Maps secreto (y a mano) y una Wikipedia del mundo antes de que internet existiese. Y lo mejor de todo es que lo consiguieron, involucrando a decenas de miles de personas y a saber qué cantidad de recursos. Y no sólo lo querían para una posible guerra total contra EEUU por gobernar el mundo, sino para saber todo de ellos/nosotros, cómo se organizaban, cómo funcionaban sus ciudades, etcétera. Por ejemplo, en el caso de EEUU, admiraban su prosperidad económica de postguerra y querían saber todo sobre ellos, hasta sus redes eléctricas o dónde tenían una puta parada de autobús en San Francisco; no sólo había intenciones militares. Sus mapas no sólo tenían más detalle que muchos de los actualmente oficiales de países occidentales, sino que incorporaban todo tipo de información que hasta el momento no se había visto sobre un mapa. Era material valiosísimo. Tanto, que eran alto secreto, casi nadie podía acceder a ellos; y si algún oficial perdía uno se enfrentaba a penas de cárcel como poco. Y si lo destruía o tenía que destruir, debía entregar los restos.
El nivel de detalle edificio por edificio de algunas ciudades europeas y estadounidenses es tal que aún hoy se desconoce bastante cómo pudieron realizarlos. Por supuesto que se sabe que utilizaron su primer satélite espía puesto en órbita en 1962, o todos sus miles de espías, agentes secretos y diplomáticos repartidos por todo el mundo. Pero acojona el nivel de precisión casa por casa de millones y millones de mapas. Hoy en día parece menos impactante ya que podemos viajar por todo el mundo a golpe de click, pero no en los 60, 70 u 80. Nuestras generaciones ya no somos conscientes de lo difícil que era tener un conocimiento geoespacial en condiciones sin tener un smartphone en el bolsillo o las herramientas de hoy en día.
Por ejemplo, esto es un trozo de un mapa de Nueva York, donde observamos el Bajo Manhattan. En el mapa aparecen todas las infraestructuras con una precisión apabullante. Pero también contiene el material con el que están construidos los puentes, o sus dimensiones, o su capacidad de carga, etc.
Aquí vemos a la izquierda un cacho de mapa soviético de las instalaciones navales de San Diego (
aquí en grande y completo), definiendo pabellón por pabellón, jerarquizando infraestructuras con sus anchuras, representando dónde están depósitos de munición, fábricas de aviones, y también comunicaciones, transportes, etc. A la derecha, el mapa oficial y público que se conocía del Servicio Geológico de EEUU del mismo año.
O uno turístico de la ciudad de Tallin en 1980 para los Juegos Olímpicos (izquierda) comparado con el que tenían en los documentos secretos soviéticos también en 1980 (derecha). Tenían representado yo creo hasta dónde estaban puestas las papeleras.
Pero no sólo mapearon ciudades. Mapearon todo. Aquí por ejemplo un mapa chulísimo de la región de Grozny en Chechenia, con textos explicativos describiendo el terreno al detalle. Cualquiera que tenga un mínimo de cultura cartográfica sabe que estos mapas eran muy muy modernos, adelantados muy mucho a su época. Incluso hoy en día la mayoría de mapas no tienen esa claridad, jerarquía y limpieza en lo que muestran.
No menos acojonantes eran los textos y documentación que acompañaba a muchos de estos mapas. Por mentar algún ejemplo, se han descubierto documentos que contenían información sobre los diámetros medios de los árboles en los diferentes bosques, o clasificaciones de distancias a objetos visuales del tipo "un cigarrillo encendido en este punto se ve a 8000 metros de distancia, pero debes estar a 100 metros para distinguir el tipo de arma de un soldado". También las velocidades a las que se podrían mover las tropas en los diferentes puntos del mapa en función de las condiciones del terreno o del medio de transporte.
A modo de anécdota cabe decir que en contraste con estos detallados mapas militares estaban los de libre acceso para las masas soviéticas, los cuales llevaban la información básica y obligatoria para poder orientarse o poder construir infraestructuras, pero con distorsiones espaciales para que, en caso de caer en manos enemigas, no pudiesen hacer una representación geoespacial correcta de su territorio. Al cartógrafo que inventó este sistema le cayó un premio por parte de las autoridades de Stalin.
Aún hay un gran secretismo, especialmente por allí, alrededor de todos estos millones de documentos soviéticos, y pocos privilegiados han podido acceder a investigar sobre ellos. Pero EEUU entre otros, a día de hoy, se sabe que los utiliza frecuentemente, como por ejemplo para dibujar límites internacionales en mapas oficiales, puesto que están mucho más detallados que los suyos propios. También se conoce por ejemplo que a principio de los 2000 la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial de EEUU se hizo con buena cantidad de mapas soviéticos de Afganistán antes de iniciar la invasión.
PD: Todo esto está recogido en un libro que aborda todas las investigaciones sobre el proyecto cartográfico más ambicioso de la historia: The Red Atlas.
Y es de estos señores, que han tenido el privilegio de analizar miles de ellos durante años:
