Carlos
Lapetra Coarasa nació por motivos achacables a la guerra civil en Zaragoza, en 1938. Pero era más oscense que San Lorenzo: sus padres, toda su familia, toda su infancia, toda su educación y toda su vida las pasó en Huesca. Incluso cuando estaba en el RZ vivía en Huesca y venía a Zaragoza a entrenar y jugar.
Su padre era terrateniente en la provincia de Huesca, abogado y administrador de fincas. Fue diputado y procurador a Cortes y presidente de la Diputación Provincial de Huesca durante la década de 1950. Los Lapetra formaban parte de la élite que controlaba social, política y económicamente la ciudad y la provincia de Huesca. En 1959 estaba en Madrid estudiando derecho, con su hermano Ricardo y ambos jugaban al futbol los domingos en el Guadalajara de tercera división.
Llegó al RZ en la temporada 1959/60 junto con su hermano Ricardo que jugaba (mucho menos) de defensa izquierdo, debutó en Chamartín en la segunda mitad de la temporada e inmediatamente se hizo titular. A partir de aquí, todo asombroso, todo leyenda, el cerebro, el líder de
"Los 5 Magníficos", "el ingeniero" del mejor equipo que hemos tenido jamás. 1960/61, 33 partidos de 35 posibles, 7 goles. 1961/62, 26 partidos de 39 posibles, 5 goles. 1962/63, 40 partidos de 43 posibles, 6 goles, subcampeón de Copa. 1963/64, 41 partidos de 47 posibles, 8 goles,
campeón de la Copa de Ferias, campeón de Copa. 1964/65, 43 partidos de 47 posibles, 16 goles, subcampeón de Copa. 1965/66, 45 partidos de 51 posibles, 9 goles, subcampeón de la Copa de Ferias,
campeón de Copa. 1966/67, 28 partidos de 39 posibles, 8 goles... pero contra el Everton, en noviembre, justo antes de cumplir los 28 años, sufrió una fisura de tibia que cortó prematuramente su trayectoria, en las 2 temporadas siguientes jugó 12 partidos y tuvo de dejar el futbol. La lesión de Carlos Lapetra significó la decadencia y el final de "Los Magníficos", el mejor RZ de la Historia. En 1964 también ganó la
Copa de Europa de Naciones con España. Fue 13 veces internacional y acudió al mundial de 1966 en Inglaterra.
Como futbolista, Carlos Lapetra era un falso extremo izquierdo que se atrasaba y se movía hacia el interior para armar el fútbol del equipo, casi era centrocampista. Técnico, preciso en el pase, marcaba el tempo de los partidos, buen driblador, una zurda de oro y un cerebro que leía el fútbol como nadie en su época, a través de sus botas pasaba todo el juego atacante del equipo, era un superclase, el líder y el alma de Los Magníficos, un genio del futbol. Decían los aficionados que lo único que le gustaba del fútbol profesional era el dinero, que era indolente, que había partidos enteros que se borraba, que si hubiese tenido tanta afición como su hermano hubiese sido una figura internacional. Pero su talento y su clase como futbolista estaban por encima de todo.
La gente decía que Carlos Lapetra era un señorito. Como persona era un caballero, una persona culta, un señor que además había estudiado en la Universidad, cosa muy poco frecuente en la España de hace 60 años. No solo en eso era diferente, diferente a la sociedad española, a los futbolistas y a sus compañeros de equipo en esa época. Era un tipo moderno, le gustaba la música pop de los 60, llevaba cortado el pelo (media melena rubia) a lo "beatle", le gustaban mucho los coches deportivos, era fama (no se si cierta o no) que conducía a gran velocidad para ir y venir de Huesca a Zaragoza. También era un fumador empedernido y bebía alcohol, como la mayoría de los jóvenes de la época, en eso no era diferente. La verdad es que a "los Magníficos" les iba la marcha, les encantaba la juerga, la fiesta y el alcohol. Se cuidaban poco o nada, y de Lapetra en concreto se decía que alguna vez habían tenido que llevarlo a jugar muy "perjudicado". Otra cosa, ofertas sustanciosas no le faltaron, pero nunca quiso irse. Ni de Huesca ni del RZ. Nunca, nadie, jamás, ha hablado mal de Carlos Lapetra como persona, al revés, todos los canteranos han hablado maravillas del trato exquisito a la vez que cercano que tenía Lapetra con los que empezaban. En el vestuario era quien ponía paz y armonía, nunca formó parte de ningún bando ni se enfrentó a un compañero, siempre estaba de buen rollo, nunca un mal gesto con nadie. Era el "anti-divo". Falleció en Zaragoza, en 1995.
Sus 195 partidos en primera, sus 39 goles, su paso por la selección nacional... no reflejan ni remotamente toda su dimensión como futbolista. Todos los que compartieron vestuario con él lo han dicho: "el mejor futbolista que he visto es Carlos Lapetra".
Por su clase, por su trayectoria, por lo que ha significado para este club,
Carlos Lapetra ha sido el mejor futbolista del Real Zaragoza.
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Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra
«Nunca discutas con un tonto, te hará descender a su nivel y ahí te ganará por su experiencia». Con el 6, Violeta
Si te llevas una paliza y te quejas por el árbitro, seguirás llevándote palizas