El jueves 18/2/1982, el Zaragoza hizo la risa en Vallecas (5-2), siendo eliminado de la Copa del Rey por el Rayo. Juan Luis Irazusta, portero titular hasta ese momento, pagó los platos rotos. En teoría, el domingo debería jugar el suplente Sabino Zubeldía. Pero en una operación relámpago, Leo Beenhakker repescó a Eugenio Vitaller de su cesión en el Endesa Andorra y lo colocó de titular contra el Las Palmas.
Se ganó por 1-0 (gol al final del partido de Raúl Amarilla), teniendo Vitaller una buena actuación. Que mejoró la semana siguiente en la victoria por 1-2 en el Molinón, parando un penalty con el tiempo cumplido. Quince días más tarde, en el Nou Camp, se pegó el mejor partido de su carrera: el entrenador barcelonista Udo Latekk dijo de él que si siempre jugaba así, era el mejor portero del mundo.
Perdonad el rollo, pero era un portero que me encantaba.



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